SUCEDEUn proyecto artístico de Ana AlonsoFormar parte

Moods

Martes · 29 de septiembre de 2026

UN BARCO LENTO

MOOD · Fiona Apple — On a Slow Boat to China

A veces el deseo no consiste en poseer a alguien.

Consiste en reconocer, de pronto, a la persona con la que nos atreveríamos a perdernos.

No alguien que nos salve.
No alguien que sepa adónde vamos.
Ni siquiera alguien que prometa quedarse para siempre.

Alguien que diga:

vamos.

Y que se suba.

Hay una intimidad que no nace de mirarse continuamente a los ojos, sino de mirar juntos hacia algo que ninguno de los dos comprende todavía.

Un país desconocido.
Una ciudad en la que nunca hemos estado.
Una idea absurda.
Una lengua nueva.
Un libro difícil.
Una casa lejos.
Una vida que, explicada sensatamente, quizá no tenga demasiado sentido.

Tal vez eso sea lo que algunas personas buscamos cuando buscamos compañía.

No una mitad.

Un cómplice para la extrañeza.

Alguien delante de quien no haya que reducir la propia curiosidad, moderar el entusiasmo, fingir que queremos una existencia más convencional de la que realmente queremos.

Alguien capaz de soportar una pregunta abierta.

En la vieja canción, China es sobre todo distancia: cuanto más lento sea el barco, más tiempo podrá durar la cercanía.

Podemos quedarnos con otra cosa.

El viaje largo.
La demora.
La incertidumbre compartida.

No importa tanto China.

Importa encontrar, alguna vez, a alguien a quien poder decir:

No sé qué hay al final de esto.
¿Vienes?

Escuchar On a Slow Boat to China →

La pregunta

¿Con quién podrías marcharte muy lejos sin necesitar saber de antemano quiénes seríais al llegar?
Dos hombres contemplan la luna, de Caspar David Friedrich: dos figuras de espaldas ante la luna entre árboles.

Caspar David Friedrich · Dos hombres contemplan la luna, ca. 1825–1830. The Metropolitan Museum of Art, Wrightsman Fund, 2000 (2000.51). Dominio público.

La obra

Caspar David Friedrich — Dos hombres contemplan la luna, ca. 1825–1830

Dos personas han interrumpido su paseo.

Una apoya el brazo sobre el hombro de la otra.

Y ninguna mira a su compañero.

Miran juntas hacia fuera.

Quizá sea una de las imágenes más hermosas de cierta clase de compañía: no absorberse mutuamente, sino permanecer uno al lado del otro frente a aquello que resulta extraño, inmenso o todavía incomprensible.

Ver la obra en The Met →

El libro

Ursula K. Le Guin — La mano izquierda de la oscuridad

Porque Genly Ai y Estraven empiezan siendo radicalmente extranjeros el uno para el otro.

No comparten sexo, cultura, códigos políticos ni siquiera una comprensión común de lo humano.

Y, sin embargo, llega un momento en que tienen que atravesar juntos una extensión de hielo.

Durante ese viaje la diferencia permanece.

Lo que aparece no es fusión.

Es confianza.

Le Guin convierte así un paisaje alienígena en una pregunta profundamente terrestre: hasta dónde podemos acompañar a alguien cuya manera de estar en el mundo no coincide con la nuestra.

La película

Wim Wenders — En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit / Kings of the Road, 1976)

Dos hombres se encuentran casi accidentalmente.

Después viajan juntos por carreteras secundarias de Alemania en un camión que transporta material para reparar proyectores de cine.

No hay una gran misión.

Ni una amistad instantánea.

Ni siquiera demasiadas palabras al principio.

Simplemente comparten durante un tiempo el camino.

Y poco a poco la compañía crea un espacio que ninguno de los dos tenía antes.

ON A SLOW BOAT TO CHINA

Fiona Apple

A veces la aventura que deseamos no necesita ser extraordinaria.

Puede consistir simplemente en encontrar a alguien que, cuando proponemos una desviación improbable, no pregunte inmediatamente:

«¿Para qué?»

Sino:

«¿Cuándo salimos?»